Una Carta de Amor
Para el post de hoy, deseo compartir esta carta de amor:
Doy gracias a Dios porque esta noche hayamos venido a esta reunión tan enriquecedora para acercarnos más a Él.
Considero que perdí cuando dejé de trabajar, perdí como profesional ya que no he podido realizarme en mi carrera. Pero como dejé el trabajo del Banco fue por nuestra hija. Esto se ha convertido en ganancia ya que al dedicarme a cuidarla a ella y a los que le siguen, hemos logrado pulir esos frutos de nuestro amor que Dios nos mandó. Ahora tenemos niños sanos, amorosos, felices, dóciles y respetuosos. Esto me hace sentir llena de alegría y satisfacción aunque por esto mismo no hallamos nuestro estado económico anhelado.
Después de nuestro fin de semana, siento que amo a Dios y siento que cuanto hacemos o queremos gira en torno a Él, sin Él no seremos nada ni tampoco conseguiremos nada. Dios es el eje central de nuestra vida y estoy dispuesta a perder por Él, como cuando salimos de casa para estas reuniones a luchar por nuestra relación de pareja, que dejamos a Valerie llorando, me da mucha pena, pero sabemos que podemos ganar y ofrecerle a ella una mejor oportunidad en la vida. Esto me hace sentir muy satisfecha.
Te ama,
Belinda
Belinda Chong de Wong era esposa amorosa y madre dedicada de tres niños: Cheryl, Alex y Valerie.
Esta carta se la escribió mi mamá a mi papá. Mi mamá falleció cuando yo tenía seis años y ahora más de 22 años después he leído esta carta de mi mamá y la deseo compartir.
Quiero decirle a ella y a todas las mamás y papás que han decidido quedarse en la casa a cuidar de los niños y han puesto a un lado su carrera profesional, que su esfuerzo no es en vano y que su dedicación a sus hijos es sumamente importante para el futuro de ellos y para la sociedad. Mi hermana mayor es doctora, mi hermano ingeniero y yo financiera.
Mami, gracias por buscar a Dios aunque yo me quedara en la casa llorando. Te lo agradezco porque ahora tengo una vida hermosa y soy feliz. Gracias porque sé que te preocupabas por mí. Y ahora a mis 28 años logro entender lo que tú escribiste que sin Dios no somos nada ni conseguiremos nada. Gracias por el sacrificio que hiciste de dejar tu carrera profesional a un lado por mí y mis hermanos. Gracias a ello pude pasar los primeros 6 años de mi vida a tu lado. Me enseñaste tantas cosas y te recuerdo con mucho amor.
A todos los que leen este mensaje, si has decidido quedarte en la casa con los niños, quiero que sepas que tu vales y tu trabajo en el hogar no es en vano. Si crees que alcanzar un nivel económico más alto es lo importante, quiero que sepas que no lo es. Sin Dios no somos nada ni tampoco conseguiremos nada. Y si conoces a una mamá que al igual que la mía decidió quedarse en la casa con los niños, dale apoyo y aliento.
A las mujeres y hombres que tienen que trabajar porque así lo han decidido o porque no tienen la opción, comparte este mensaje con tus hijos y seres queridos:
Ama a Dios y que todo lo que hagas o quieras gire en torno a Él. Sin Él no seremos ni conseguiremos nada. Que Dios sea el eje central de tu vida y que estés dispuesto a perder por Él.
Sólo así nos sentiremos satisfechos. Esa necesidad que tenemos de querer algo más, de avanzar, de lograr más; que creemos que necesitamos otro trabajo, otro título, una mejor carrera, una casa más grande...sólo Dios la puede llenar. Sólo Dios puede satisfacernos. Soló Dios puede llenar ese vacío. Sólo Dios te puede hacer sentir feliz, completo, satisfecho, con vida. No lo vas a encontrar en ningún otro lugar. Dios es la respuesta.
Y a mi Mami, gracias por amar a Dios. Gracias por buscarlo a Él. Porque así yo he obtenido una mejor oportunidad en la vida; una vida que le pertenece a Cristo; porque he muerto y vuelto a nacer para vivir por Él.
Con amor,
Valerie

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