Monday, May 11, 2015

Cristianos Anónimos

"Mi nombre es Javier y soy Cristiano —dije poniéndome en pie—. Hola Javier —respondió el grupo de personas sentadas a mi alrededor—. Han sido años difíciles —continué diciendo—. Casi logro vencer esta adicción. Debo confesar que es el los tiempos difíciles cuando recaigo. No puedo evitar decir una oración cuando las cosas van mal, y pedir ayuda al cielo cuando no sé qué más hacer. Inclusive en los momentos felices se me salen palabras de agradecimiento a Dios. Me temo que esto es algo permanente, y tendré que vivir con ello por el resto de mi vida. Esta necesidad de buscar a Dios y seguir las enseñanzas de Jesús parece imposible de vencer."

Déjame decirte que la historia de arriba, aunque alegórica, es mi historia de los últimos años. Por estar en la búsqueda del éxito profesional, personal y financiero, pensé que esto significaba dejar a un lado "fe". Sin embargo no lo logré. No pude correr tan lejos como para escapar de Su presencia, ni huir a ningún sitio en donde su mano no me alcanzara. Nunca encontré en el trabajo o el dinero eso que llenara mi alma y le diera sentido a mi existencia.

Mi consejo, si te identificas con lo que dije arriba, es que te dejes llevar por la adicción a Jesús. Piérdete en la presencia de Dios y no trates de luchar en contra de esa necesidad que tiene tu ser por buscarle. Cuando Dios te tocó, Él puso un fuego dentro de ti que nunca se apagará y tarde o temprano te tendrás que rendir. Éste el el tiempo de dejar de ser un Cristiano anónimo. Éste es tu tiempo de perderte en Él para encontrarte a ti. Hoy es tu día.

Sinceramente,

Javier

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