Imagina que estás en la prisión. Has estado ahí tus últimos 25 años y ahí vas a estar el resto de tu vida. Ahora imagina que de repente una mañana te dicen: ¡Eres libre!
¿Cómo crees que te sentirías? ¿Estarías feliz, lleno de esperanza y expectativa? ¿O estarías preocupado porque no sabes a qué te vas a dedicar? La vida en la prisión ha sido dura pero es lo único que conoces y ahí tenías techo, comida y cama. Ahora al ser libre, tu vida está llena de infinitas posibilidades.
Siento que muchos estamos en una prisión, una prisión de trabajo sin descanso y de amor a las riquezas. Hemos estado ahí varios años y quizás muchos estarán ahí hasta que se jubilen o fallezcan. Pero tú puedes ser libre. Y tal vez te da un poco de miedo lo desconocido o te preocupa no saber a qué dedicarte, pero de algo puedes estar seguro: ser libre es mejor que estar preso y aunque no sabes a dónde ir y qué hacer, sí sabes que no vas a cometer los mismos errores y no vas a regresar a la prisión.
Espero que te atrevas a ser libre y que disfrutes de esa libertad.
Sinceramente,
Valerie
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